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  • Foto del escritorPau MujerNaturaleza

¿Eres de las que creen que meditar no es para ti o que no sabes meditar?

Aquí te doy diferentes opciones y tips que te harán ver la meditación con otros ojos y encontrar tu manera propia de meditar.


Si piensas qué lo de estar sentada dejando la mente en blanco no funciona para ti, que eso te crea más ansiedad o que no puedes parar, que eres una persona de acción… Seas como seas, ¡tú también puedes meditar! Sólo tienes que encontrar la mejor manera para ti, la que mejor se adapte a cómo eres. Por supuesto hay muchos niveles y sabidurías detrás de la meditación, pero aquí quiero empezar por lo básico, por algo simple que todas podemos empezar a hacer hoy mismo!


Empecemos primero por destruir el mito de que meditar es “dejar la mente en blanco”. Esta creencia lo que nos provoca es que durante el rato que estemos “meditando” estemos luchando con nuestra mente constantemente porque no para de pensar.


Meditar es estar presente, en el momento, conectar con nuestra respiración, darle un descanso a la mente, crear un momento de silencio y quietud en nuestro interior… como me decía mi amiga Rosaia, es como la ducha que le damos a nuestro cuerpo todos los días, meditar es la ducha que le damos a nuestro espíritu, para limpiarnos, refrescarnos, descansar, parar…



En la sociedad en la que vivimos, a veces es difícil encontrar un rato para parar e ir hacia adentro. Vivimos constantemente en el exterior a ritmos frenéticos y desconectadas totalmente de nosotras mismas. Por eso, si queremos trabajar en nosotras mismas, me parece fundamental crear un ratito para nosotras, para conectar con nuestro interior, para el silencio, para la escucha interna….


Hay diferentes maneras en las que se puedes meditar, y yo te animo a que pruebes todas ellas. Aunque al principio sólo sea por cinco minutos, probando y experimentando, puedes descubrir la que más te resuena o te sirve a ti:


1. Sentada o tumbada, con los ojos cerrados y con la espalda recta pero no en tensión. Estas pueden ser las típicas posiciones que estamos más acostumbradas a ver. En esta posición, puedes simplemente enfocarte en tu respiración, contar hasta 10 continuamente cuando inspiras números impares y cuando expiras números pares, seguir alguna meditación guiada, poner música para que te ayude a concentrarte….

2. Contemplación: se trata una vez más de llevar nuestra atención y concentración al presente y podemos hacerlo en cualquier posición (dependiendo de lo que elijamos contemplar), con los ojos entornados, y contemplar el mar, un árbol, la llama de una vela, un dibujo o pintura que tengamos en la pared, etc. La contemplación también puede ser en movimiento, aunque un movimiento despacio, por ejemplo andar descalza sobre hierba y poner atención a cada paso, andar simplemente alrededor del jardín o de la habitación y contemplar cada cosa que hay, ver la belleza de cada cosa, sin prisa, con lentitud…

3. Haciendo alguno de tus hobbies a solas: puede ser pintando, haciendo manualidades, cocinando, haciendo algún deporte (correr, escalar, montar en bici, andar en la montaña…), tratando de poner toda tu atención y concentración en lo que estás haciendo. En ese momento nada más importa, no hay pasado ni futuro, sólo el presente en el que es el momento de añadir el tomate a la sopa, añadir un poco de amarillo a ese cielo que estoy pintando, o andar más despacio en la zona del camino con rocas….

4. Meditación en movimiento: hay meditaciones guiadas en movimiento que podéis encontrar en Youtube seguro, y os recomiendo las de Osho. También podéis meditar bailando libremente, dejándoos fluir y sentir la música, o haciendo yoga.



Además de estas propuestas, experimenta, encuentra la tuya propia, porque no hay una sola manera de meditar ni una correcta. Cada persona somos diferentes y por eso debemos encontrar nuestra manera única. Sin embargo, hay cosas en común en todas ellas a tener en cuenta que nos pueden ayudar:


- Siempre conecta con tu respiración, se consciente de tu respiración y si en algún momento notas que has dejado de respirar (como por ejemplo con la adrenalina de un paso complicado escalando), no pasa nada, cuando te des cuenta, vuelve a respirar al ritmo que necesites, ¡pero respira!

- Pon toda tu atención en el presente y en lo que estás haciendo. Si te vienen otros pensamientos, o te pones a pensar en todo el trabajo que tienes acumulado, no pasa nada, aceptamos esos pensamientos que vengan, los observamos y en la medida que podamos, los dejamos pasar como si fueran nubes o una hoja que cae a un río… Y si nos quedamos enganchadas en algún pensamiento por mucho tiempo, cuando nos demos cuenta, lo dejamos pasar, si podemos, y seguimos.

- Si no aguantes mucho tiempo en meditación, o al final te pasas los 5 minutos pensando en un montón de cosas… no pasa nada, ten paciencia y sigue practicando. Todo es práctica y aunque parezca que no haces nada, lo estás haciendo. Poco a poco podrás ir aumentando el tiempo o incluso las veces al día… todo depende de ti y de lo que vayas necesitando

Me despido animándote, como siempre, a que pruebes y ¡!experimentes!! Y si tienes algún comentario, duda o quieres compartirme tus experiencias, me encantará leerte en los comentarios o por mail.


Os mando un abrazo lleno de silencio, escucha y quietud interna

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